EL BRILLO DE LOS ASTROS

EL BRILLO DE LOS ASTROS

Todo comenzó con Hiparco de Nicea quien, entre otras cosas, recopiló en un catálogo alrededor de mil estrellas apreciables a simple vista y las agrupó en seis categorías, a las que denominó magnitudes.

La magnitud es la medida del brillo de un astro. El brillo de un astro en el cielo depende de su luminosidad, o mejor, de la cantidad de energía luminosa producida, y de su distancia a la Tierra. Existen dos escalas para clasifica el brillo de un astro. La magnitud aparente o visual de un objeto expresa cuanto parece brillar un astro visto desde la tierra y depende del instrumento usado para medirla, como el ojo o el bolómetro. La escala de magnitudes se establece con base en un cociente de brillos, de tal manera, los brillos siguen una progresión geométrica cuando las magnitudes siguen una progresión aritmética. Mientras las magnitudes se adicionan (progresión aritmética), las distancias se multiplican por un factor que es la raíz cuadrada del factor de multiplicación dado por la razón de brillos (progresión geométrica).

La magnitud absoluta o brillo intrínseco compara los astros a una misma distancia. El cálculo de la magnitud absoluta de una estrella significa que se conoce su distancia. Para astros muy cercanos, es decir menos de varios cientos de años-luz, se usa el método de paralaje, en el cual se observa un astro desde dos lugares opuestos de la órbita de la Tierra y el cambio de posición aparente de dicho astro da el paralaje, entre mayor sea este, más cercano estará el astro.

Sabiendo esto, vemos que existe una gran diferencia entre lo que a nuestros ojos parece la estrella más brillante del cielo, la de mayor magnitud aparente y la estrella más brillante, que realmente es la de mayor magnitud absoluta. Como nos pasa con Sirius y Rigel, la primera tiene mayor magnitud aparente, la vemos más brillante, pero Rigel es realmente la que tiene mayor magnitud absoluta.

COORDENADAS Y TIEMPO EN ASTRONOMÍA

COORDENADAS Y TIEMPO EN ASTRONOMÍA

En Astronomía, para podernos ubicar y localizar puntos específicos en la bóveda celeste, como una estrella o una constelación, tenemos que conocer ciertos términos y manejar ciertos conocimientos acerca de los movimientos estelares, de los movimientos que efectúa la propia Tierra y los planetas, entre otros; debemos saber algo acerca de las coordenadas celestes; de los fenómenos visuales que podemos observar a lo largo del año y dependiendo la posición en la que nos encontremos; entre otros conocimientos básicos.

Que es una esfera celeste y que tipos hay, que es el circulo máximo y en que afecta la observación el hemisferio en el que te encuentres; eso es lo primero que debemos saber; luego pasamos a reconocer las coordenadas astronómicas, que nos ayudan a describir la posición de los astros en dicha esfera, las coordenadas más usuales son: las horizontales, las ecuatoriales horarias, las ecuatoriales geocéntricas, las elípticas y las galácticas; cada una basada en un tipo de esfera celeste, en un circulo fundamental, unos polos, hemisferios y semicírculos máximos determinados.

Las coordinadas horizontales son: Azimut y Altura. Las ecuatoriales horarias son: Angulo Horario y Declinación. Las ecuatoriales geocéntricas son: Ascensión Recta y Declinación. Las coordenadas eclípticas son: Longitud Celeste o Eclíptica y Latitud Celeste o Eclíptica. Las galácticas son: Longitud Galáctica y Latitud Galáctica. Cada una posee sus propios signos representativos, sus formulas y sus métodos, los cuales nos ayudan en la ubicación de los astros en la bóveda celeste.

Debemos conocer las unidades básicas de tiempo en las cuales se basan las teorías y conocimientos en astronomía, y así contar con el tiempo cuando nos prestemos a realizar una observación, estos son: Día Solar, Día Sidéreo, Año Trópico, Año Sidéreo, Segundo SI, Tiempo Universal y Tiempo Oficial. De nuevo cada uno con sus definiciones y formulas correspondientes.

Con estos conocimientos, sabiendo como ubicarnos temporal y espacialmente, nuestras observaciones astronómicas tendrán mayor éxito. Podremos guiarnos mejor y realizar identificaciones con mayor precisión y exactitud. La bóveda celeste ya no será un lugar tan desconocido para nosotros, si sabemos dónde estamos ubicados y como encontrar direcciones.

GALILEO 1609-2009

GALILEO 1609-2009

El año 1609 es un año supremamente importante para la humanidad, la ciencia y en especial para la Astronomía. En dicho año se llevaron a cabo tres grandes eventos que cambiarían la forma en que se veían las cosas, el mundo y el universo, y estos tres eventos tuvieron que ver con un solo hombre, Galileo Galilei.

El primero de estos acontecimientos fue la observación del cielo por primera vez a través de un telescopio. La imagen del universo que se tenía hasta ese momento era el Universo Aristotélico pre-copernicano, en el cual la tierra era el centro del universo, los lugares naturales eran los cuatro elementos, existía un mundo sub-lunar y uno supra-lunar; en orden (del centro hacia afuera) la tierra, algunos planetas, el sol, otros planetas y las estrellas fijas. En el centro estaba el cambio, lo imperfecto, (la Tierra), y en el exterior lo fijo, lo perfecto (las constelaciones). En 1609, el anteojo de larga vista se convierte en telescopio y todo cambia. Los telescopios fabricados, mas no inventados, por Galileo, que hoy se hallan en el museo de historia nacional de Florencia, cambiaron la forma en que se percibía el Universo hasta ese momento. En Nápoles, unos años mas tarde, en 1639, se fabricó otro telescopio un poco más potente que el de Galileo, mas lo que se podía apreciar con este no era muy diferente de lo observado con el de Galileo.

Ahora bien, la cuestión de quién inventó el telescopio es algo más complicado, pues se le atribuye a diferentes personajes: Hans Lippershey, quien el 2 de Octubre le presentó un telescopio al príncipe Mauricio; Johannes Sachariansen, quien nació el 11 de Septiembre de 1611(así que descartado); Sacharias Hansen (Zacharias Janssen), quien intentó patentarlo el 10 de Octubre de 1608; y Hans Martens, quien murió en 1592 (descartado)(aunque hay investigaciones que hablan de un telescopio italiano en 1590). Entonces se habla de dos posibles orígenes, el telescopio Holandés y el Italiano. En lo que respecta a Galileo, este se encontraba visitando a Sarpi en Venecia el 27 de Julio de 1609 y el 1 de agosto escucha acerca del visitante Holandés y del instrumento de dos lentes, el 3 de Agosto viaja a Padua y el 4 ya está haciendo experimentos de ensayo y error tratando de fabricar dicho instrumento, ese mismo día escribe una carta a Sarpi, este entre el 5 y el 20 de Agosto y siguiendo el consejo de Galileo recomienda rechazar el telescopio del holandés, pues Galileo promete mejorarlo, y lo hace, aumenta la potencia de 3 a 8, (algunos dicen hasta 10); el 21 de Agosto se exhibe el telescopio de Galileo a los ancianos en la Campanile de San Marcos. En 1610, el 1 de enero se llevan a cabo las primeras observaciones de la luna, el 3 se logran los 30 aumentos, el 2 de marzo Galileo realiza la última observación y el 12 presenta la edición del “Sidereus Nuncius” a Cosme de Médicis.

El libro es impactante, la luna tiene zonas de luz y sombra, quiere decir que tiene montañas y valles, se ve como una piedra en el cielo, cuando se suponía, según el universo aristotélico, que está estaba hecha de éter. La constelación de las Pléyades resulta estar conformada por muchísimas más estrellas de las que se ven a simple vista y Júpiter tiene 4 estrellas cerca, que en realidad son sus 4 lunas principales, que giran a su alrededor. Los descubrimientos expuestos en este libro cambiaron bastante las cosas, ahora la pregunta era, si realmente la tierra era el centro del Universo, si Júpiter tiene lunas, eso como se ajusta en el universo preconcebido de la época. Galileo se convierte al copernisismo y le hace un homenaje a Médicis y sus 4 hijos haciendo una alegoría con respecto a Júpiter y sus 4 lunas. Galileo presenta su idea de Universo en 1632.

El segundo gran evento es la sistematización de la mecánica galileana y la caída de los cuerpos. Tras una serie de experimentos llevados a cabo entre 1604 y 1609, en los cuales se utilizaron huevos de gallina y huevos de mármol en tres diferentes medios, agua, aire y vacio; Galileo llegó a formular la ley del vacío, después de observar las diferencias de velocidades debido a que el medio afectaba la resistencia y la aceleración de los objetos en caída libre. Se estableció el criterio estético de la simplicidad y se formulo el aumento constante de velocidad en el tiempo. Galileo, al ser hijo de un músico, hizo uso de la música para obtener resultados en sus experimentos; utilizo el pentagrama, cuyas líneas de tiempo son una representación del movimiento del sonido, al subir y bajar. Se formuló la geometrización del movimiento con aumento uniforme de velocidad; la ley de la conservación de la energía, (experimentos de precisión con péndulos, relojes de agua y de música)

Y por último, el tercer evento fue la publicación del libro de Kepler, “Astronomía Nova” en el cual presenta las dos primeras de sus tres famosas leyes. La 1era, plantea que los planetas se mueven en órbitas elípticas, y no en círculos perfectos como se creía hasta ese momento; y la segunda, la ley de las áreas iguales x tiempos iguales. Estas leyes revolucionaron totalmente la astronomía, sobre todo la cuestión de las elipses; ni siquiera Galileo 23 años después aceptaba estas, en sus Diálogos, Galileo presenta un universo con círculos perfectos. Este paso de círculos perfectos a elipses era algo que se venía dando hacia ya un buen rato; lo notamos principalmente en el arte, hay cientos de representaciones en las que podemos observar como en un principio se optaba siempre por lo perfecto, la simetría, la proporción, la armonía; esto fue en la época del renacimiento; después llega el manierismo y se destruyen todos los principios de la proporción, no hay realidad, no hay equilibrio, se opta por las elipses dejando a un lado los círculos perfectos, (Galileo se desesperaba, se notaba la diferencia: el universo “circular-renacentista” de Galileo y el universo “elíptico-manierista” de Kepler).